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Dieta - como una práctica de Yoga

La dieta es una práctica de Yoga igual como los asanas o los pranayamas. Profundizar, mejorar la experiencia en la práctica de la dieta puede tener la misma forma como mejorar el trabajo con los asanas.

Cuando entramos la primera vez en la clase de Yoga, uno de los primeros concejos que escuchamos es que hay que trabajar con los asanas y mejorar la forma poco a poco y también, que no nos comparamos con los demás.

Igual con la dieta. Si quieres cambiarla y adaptarla a la forma de Yoga, hay que hacerlo lento, escuchando su cuerpo. Este cambio no puede ser un cambio brusco. No forzar es la primera regla como de Yoga en general, tanto en relación del cambio de la dieta. Si hay ganas de probar la dieta yóguica, se puede hacerla durante corto plazo, como por ejemplo durante un mes y ver, como va para ti. Puede ser que después de este mes con ganas quieres seguir, pues es una señal que esta dieta te va bien. Puede ser que después de este mes lo más que quieres es comer un cordero, pues también, está bien. Todavía tu cuerpo no está listo para el cambio general, hay que escuchar el cuerpo y de vez en cuando hacer estas prácticas de cambio de la dieta para el corto plazo. Puede ser que en algún tiempo te quedas con la dieta más cercana a lo vegetariano y si no, solo significa que hay que encontrar la dieta que va perfectamente a ti mismo y tienes que seguir experimentando.

A veces aparece una idea que para avanzar en la práctica de Yoga, hay que seguir con los requisitos del Yoga muy estricto. Incluso con la dieta, al empezar practicar el Yoga, el mismo día convertirse en un vegetariano. Pues, no. Recordamos la primera regla de Yoga: no nos comparamos con los demás y seguimos con los condiciones del propio cuerpo, poco a poco cambiándolo según la experiencia que encontramos en el Yoga.

Realmente para avanzar hay solo dos condiciones básicos. Primero es el deseo de avanzar y el segundo es continuidad en la práctica.

En relación de la dieta queremos ofrecer un ejercicio. El ejercicio es simple. Es una dieta concreta durante poco tiempo. Se trata que durante cuatro días se pueda comer solo las frutas y las verduras en cualquier forma. También excluimos las patatas de la dieta. Para cuatro días olvidamos el pan, los cereales, todos los lácteos, la pasta, la carne, el pescado y los huevos, incluso las patatas. Las frutas secos y frescos, la verdura en forma de ensaladas (incluimos en la dieta la sal y el aceite), la verdura frita, cocida o echa al vapor, las sopas de verdura son lo que podemos comer durante estos cuatro días. Se puede beber lo que sea, pero por lógica es mejor de enfocarnos durante estos días en las bebidas sanas. Por ejemplo el café, la coca cola, el alcohol son las bebidas que podemos excluir también.

Esta dieta tiene diferentes objetivos y un montón de beneficios.

1. Primero, esta dieta va a formar la parte de la práctica de Yoga. Pero para eso, como en cualquier práctica de Yoga, hay que tener la continuidad. Lo que queremos decir, no es la cuestión de hacer esta dieta una vez y entender que si, no está mal, que ha gustado y luego de vez en cuando mencionar que un día lo ha hecho y estaba bien. Si practicas el Yoga o empiezas la práctica. Incluso que continuamente sigues con la dieta lacto - vegetariana, hay que hacer este ejercicio de la dieta que ofrecemos continuamente, lo que significa, por ejemplo, una vez al mes. Se puede hacerla en los cuatro días de la primera semana de cada mes. Recordamos, la práctica de Yoga se supone continuidad.

2. Al estar conectado continuamente con este ejercicio de la dieta, ayuda a mantener en contacto con el Yoga en general. Cuando se practica el Yoga en un concepto global, no se puede hacer unas prácticas y olvidar de las otras.

3. A nivel físico prepara el cuerpo desde punto de vista de limpiarlo como a nivel físico, tanto a nivel energético.

4. El ejercicio da un descanso significativo al sistema digestivo. Al hacerlo periódicamente, se arreglan diferentes desarmonías como el estreñimiento, los gases, pesadez en el estomago o adores. Esta dieta es una fuente de la salud del sistema digestiva.

5. Mejora la fuerza de voluntad y autoestima. Aunque no es el ayuno, aunque se puede comer y mucho, para quien quiera, no es tan fácil de seguirla durante cuatro días. Siempre aparecen las ganitas de comer algo, en lo que normalmente no fijamos la atención. El pan tostado, el chocolate, o cualquier otra cosa. La mente reacciona inmediatamente y empieza poner los obstáculos para que dejas el ejercicio. Y si tu mente consigue que dejas este ejercicio, puede conseguir que dejas el Yoga en general y al final, cuando eres mayor y estas en el hospital con tu familia alrededor de tu cama, puedes contar a tus nietos que hace años has practicado el Yoga y estaba bien.

6. Mejora el carácter. Es un efecto que hemos notado, hablando con la gente que hace este ejercicio. Incluso al hacerlo la primera vez algunas personas con claridad mencionaron este punto. También funciona a nivel de emociones negativa, calmando o eliminando estas emociones.

7. Disminuye el sobrepeso. Es un efecto que se relaciona con el cuerpo. Si alguien realmente tiene sobrepeso, una parte de este exceso se va, al hacer el ejercicio en la primera vez. Y si se hace regularmente, junto con otros conceptos de la práctica de Yoga, el sobrepeso desaparece. Recordamos que la dieta en sí mismo es una de las formas de Yoga a través de cual se trabaja con el cuerpo. Y esta forma provoca los cambios muy rápido.

8. Este ejercicio se relaciona con un objetivo importante que es acercamiento a la maestría de Yoga. Se trata de uno de los objetivos principales de la práctica de Yoga de controlar y calmar la mente. La calma mental a lo largo del tiempo permite enfocar toda la energía en los conceptos espirituales y al final despertar el espíritu y conseguir que se manifiesta. Cuando estamos haciendo el ejercicio de la dieta durante cuatro días, nuestra mente continuamente va a ofrecer los obstáculos que nos inclinan hacia terminar el ejercicio antes del tiempo. El olor del pan tostado, alguien comiendo algo rico, la receta de una comida súper rica con huevos que encontramos en el internet. Los obstáculos para cada persona son diferentes. Realmente es fácil no reaccionar a estos olores, imagines, la información y seguir con la dieta. Pero la maestría es no tenerlo. No notar el olor del pan tostado como algo especial. Claro que se nota el olor, pero no le da la importancia extra. La maestría se relaciona con cambiar el "interruptor" en la mente y que la mente te hace caso. Si conseguimos de no molestarnos con lo que sea durante de la dieta es un paso enormemente grande hacia el control de la mente y próxima parada será la cita con tu dios interior en una mesa con comida rica.

Cualquier persona, que por sus condiciones físicas y mentales puede practicar el Yoga, puede hacer esta dieta sin ningún cambio de su vida cotidiana. Se puede seguir con el trabajo, con la práctica habitual del Yoga. No es el ayuno, durante estos cuatro días seguimos comiendo, solo la comida es poco diferente.

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